ID: 11512/10
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Región: Todo
Categoría:
Tipo: Búsqueda familiar
Nivel: 1

Diario de viajes de evento, Libro 8, Capítulo 12
Puedes sumergirte en el diario que recoge el viaje de un aventurero.
Puede completarse durante el evento.
Condiciones
Este diario puede obtenerse durante el evento.

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NPC de inicio:
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La misión finaliza automáticamente

- Descripción:
La historia de un aventurero

Las salvajes aventuras de un cazatesoros
(Esta historia ocurrió antes de que se renovasen las guaridas enemigas).

¡Las razones por las que me volví cazatesoros fueron porque es divertido, te haces famoso y es hasta romántico!

¿Qué pasa? ¿Es que no os parece suficiente? Muchos me han intentado disuadir de este sueño diciéndome que me cansaría rápido, pero mirando atrás, creo que lo que hacían era avisarme del largo y arduo camino que tenía por delante.

Mi primer desafío fue fabricar las esencias espirituales de Ornette y de Odore. Mis compañeros de hermandad pensaban que había perdido el juicio y quizá sí, porque aunque Ornette no era complicada de conseguir, Odore sí que me trajo más de un dolor de cabeza.

Acumulé tantas plumas de ferrallo que podría cubrir Kamasilva entera con ellas. Así estuve durante meses hasta que al final acabé consiguiendo todos los materiales para la esencia de Odore.

Tras eso, me pasé chillando «¡Mansha, Mansha, Mansha!» durante seis meses mientras correteaba por el Bosque Manshaum. Creo que los árboles me saludaban y los monstruos estaban aburridos de verme.

Al final, conseguí fabricar ambas esencias y me sentí como si hubiese conseguido todos los tesoros del mundo. Pero solo acababa de empezar. «¡Aún hay muchos tesoros por conseguir ahí fuera!» me dije a mí mismo con una sonrisa en la cara.

El siguiente desafío consistía en fabricar el Mapa de arqueólogo y claro, la dificultad se puso por las nubes. Cuando llegué a la Mina de azufre, casi parecía que podía percibir el hedor a través del monitor. La caza fue tan latosa que casi parecía una experiencia en cuatro dimensiones. Cuando llegué a la Cárcel de Pila Ku me di cuenta de que aquello ya parecía una cárcel de verdad, ya que cada día era una auténtica experiencia de supervivencia al haberse declarado una guerra de hermandades en las cercanías. Todo estaba lleno de enemigos con nombres rojos por donde intentaban cazar. Sí, el nombre le iba que ni pintado, pero no me rendí.

Tras mucho esfuerzo, por fin obtuve el dichoso mapa y escapé como pude de aquel lugar de pesadilla. Tras recobrar el aliento, me dirigí a las Ruinas de Hystria y al Templo aakonita para conseguir las partes de la brújula. Lo que pasaba es que, cada vez que entraba, acababa en medio de otra guerra de hermandades y tenía que salir por patas. En fin, tras ocho meses de batirme con los monstruos del lugar, completé la brújula. Creo que los monstruos ya me miraban con cara de que me faltaba un tornillo.

Un día me enteré de que iban a parar las actualizaciones para solucionar problemas de optimización. ¿Qué iba a hacer ahora? Juré en todos los idiomas posibles y seguí con mis aventuras, pero me di cuenta de que la gente cercana empezaba a marcharse.

No le di importancia, ya que tenía un objetivo en mente: el Nol de Ebenruth. Durante un año coleccioné monedas hasta llegar hasta los dos millones de diez en diez y de cien en cien. Así acabé comprando el Nol de Ebenruth, aunque en el momento me pregunté para qué demonios me lo había comprado. Me sentí como que había gastado una millonada en un tesoro que no necesitaba, ya que yo no había navegado nunca.

Por suerte, aquella época oscura pasó pronto con la salida de O'dyllita. Ahora tenía una nueva misión: conseguir el Anillo de mercader rico. Bueno, ya os podéis hacer una idea de la desesperación que se me venía encima. Fui a Olun a por el anillo junto con unos compañeros y, mientras que ellos obtenían partes, a mí no me caía ninguna. Evidentemente, felicité a mis compañeros por el logro, pero por dentro no podía con la envidia.

Con el tiempo, cada vez me costaba más encontrar grupo y, al final, tuve que resignarme a cazar a solas. Muchos en la zona me venían a preguntar que por qué iba solo a una zona de grupo. Yo les contestaba con lo mismo: «¡Porque no me queda más remedio!»

Más tiempo pasó y acabé consiguiendo equipamiento de alto nivel, incluyendo las Deborekas, pero esa dichosa parte del anillo no daba caído en Olun. Cada vez que derrotaba al Gólem de Olun gritaba «¡1!», pensando que la probabilidad era de una entre un millón y que si sacaba un uno lo conseguiría.

El momento llegó, por supuesto.

Mientras estaba de risas con mis compañeros y sin prestar mucha atención a la caza, mi personaje se puso a chillar. ¡Acababa de aparecer el mensaje del Anillo de mercader rico! En aquel momento todo parecía ir a cámara lenta, como cuando estás en un momento de vida o muerte. Me puse a gritar tan fuerte por el micrófono que creo que el pobre casi explota. ¡AAAAAAAAAAAAAH! Mis compañeros se morían de risa y me felicitaban al mismo tiempo, pero ellos no lo sabían. No tenían ni idea de las broncas que me había echado mi mujer y del pelo que había perdido intentando buscar un grupo con el que salir a por la pieza.

Ahí ya pensaba que todo se había terminado, pero entonces apareció el telescopio… ¡Ahora lo entiendo! Si hay tesoros ahí fuera, iré a donde haga falta, no pienso dejarlo aquí. ¡En eso consiste ser un cazatesoros! Yo la verdad es que no tengo ni idea de si tengo suerte o no, pero disfruto mucho de todo el proceso de poner las manos en el preciado tesoro.

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Objetivo de misión: Espíritu Oscuro
- Conéctate
Acciones requeridas:
  1. Alcanzar el nivel: 1

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